5 dic. 2009

El tesoro escondido de Chile: Los Leria-Osés

A mediados de Octubre aterrizamos en Santiago de Chile. Una de las razones principales para volar a este país se remonta unos 8 años atrás, cuando en una reunión de la familia Osés conocí a Gina, una prima hermana de mi madre instalada en Santiago desde hace más de 20 años. Fue una conversación corta porque éramos tropecientos Osés pero me dijo algo así: “Si viajas a Latino América no te pierdas Chile... te esperamos!” ¡Dicho y hecho!, nos presentamos de un día para otro en casa de nuestra tía Gina, sin saber casi nada de ella porque la relación hasta ahora se había limitado a esa conversación de 3 minutos. Pues vaya vaya con “la tía Gina”, no tiene peligro ni nada!!!! Desde el minuto cero nos acomodó en su casa y sin darnos cuenta ya teníamos planificado un mes vista. Conocimos a Andrea, nuestra “nueva prima” que nos sacó a pasear por la noche Santiagueña, y nos ha cuidado como a sus mejores primos, a las amigas de Gina, Sonia, Patuchi, Carmen que nos cosieron a preguntas y respuestas y lo pasamos en grande con ellas. Y todo esto siempre con el toque especial de “tío Jaime”, el mayor gozador del universo, que nos ha hecho sentir como en casa o incluso mejor! Nos espera un mes de la leche, que ahora os intento contar. Hemos encontrado un tesoro escondido sin buscarlo: nuestra familia chileno-española.
Llegar a Santiago ha sido como volver a una capital europea. Después de tantos meses dando tumbos por el mundo, hemos aterrizado en una ciudad con una oferta cultural que triplica a todo lo que hemos visto hasta ahora. Ciudad financiera, un metro increíble, universidades, ferias, restaurantes, arte, museos y gente para todos los gustos. La primera semana la pasamos en familia en Santiago y en Cachagua, un pueblecito a pie de playa. Un buen libro, una buena comida, un paseo por la playa, una siesta de campeonato, un parchís y risas, muuuuuuchas risas con Gina y Jaime. Nos dedicamos al turismo y al relax porque pronto iba a empezar la marcha. Recibo un mail de Iñigo Orbaneja preguntándome “dónde estás que voy”. “Estamos en Chile, te esperamos!”. A los tres días aterrizaba Iñigo y se unía al viaje!. Gina y Jaime nos ofrecieron una casita en el sur de Chile y sin pensarlo ni medio segundo nos fuimos en autobús a Pucón, un lugar precioso con un volcán activo nevado desde la falda hasta su pico y con cientos de actividades deportivas para hacer. Estuvimos 3 días instalados de lujo. Creerme que estar en una casa, en tu habitación, una buena cocina y un largo etc no tiene precio cuando viajas en el plan que viajamos. Estábamos encantados! Hicimos un buen rafting, visitamos unas termas, disfrutamos de la casa y paseamos por los alrededores, pero nos quedamos con las ganas de subir al volcán que quedó casi siempre tapado por el mal tiempo. Y fue entonces cuando Angie, una amiga de Iñigo de Santiago nos llamó para invitarnos a pasar 3 días a casa de su “pololo” Rodo. Nos hicimos las maletas, autobús de nuevo y rumbo sur, hacia Puerto Varas para luego ir al Lago de todos los Santos, en la Reserva Nacional de Vicente Perez Rosales, donde nos instalamos en casa de “Don Rodo” (me encanta lo de Don...jejejeee). El sitio es sencillamente espectacular. Estamos en un lago, en una casita donde solo se puede llegar en barca, sin cobertura, ni coches ni ruidos. Solo la Naturaleza (en mayúscula porque lo merece) y nosotros, un grupo divertidísimo de 2 chicas canadienses, Rodo, Angie, Pato, Uschi, Iñigo y yo. Podría hablaros de lo bonito que es todo esto, de lo increíble que es el paisaje volcánico nevado, de lo verde que es todo y de la cantidad de agua y cascadas que hay, del color del agua del deshielo y de un largo etc, pero prefiero que veáis las fotos que seguro que lo explican mejor que yo. Pero las fotos tienen un problema, pues no explican lo bien que nos trataron los anfitriones, lo hospitalarios que fueron con nosotros, lo divertidos y atentos, lo simpáticos e interesantes y lo bien que nos lo hicieron pasar esos 3 días. GRACIAS Rodo, GRACIAS Angie y GRACIAS Pato!!!
Justo antes de irnos al lago, Jorge (mi primito del alma), me avisó también que se unía a nuestro viaje así que al volver a la civilización, nos despedimos de todo el grupo. Unos volvían a Santiago a currar, Iñigo volvía a Barcelona para estrenar piso con Inés (Obe, gracias por tu visita!!!!) y nosotros volvíamos a Pucón a recibir a Jorge. Como véis, no hemos parado!. BUUUUAAAAAAAAaaaa, vaya trío nos hemos ido a juntar! Con Jorge pasamos unos días en Pucón, haciendo deporte, pescando truchas, viendo llover (que no paró), haciendo excursiones en 4x4, aprovechando y exprimiendo todas las facilidades de la casa (paseitos por el jardín, hot tube...) y comiendo como reyes.
Pronto nos volveríamos a encontrar con nuestros tíos, pero esta vez lo haríamos en otro lugar, igual de espectacular que los anteriores pero con más encanto que ninguno, porque estuvimos 4 días en familia que no olvidaremos jamás. Estamos en Lago Ranco, en una casita con unas vistas al lago que sinceramente, no se describir, pero como diríamos algunos “se te caen los huevos al suelo”. No sé ni por donde empezar a explicaros todo lo que hicimos! Os voy a pegar un trocito de mi diario de cuando estuvimos ahí porque quizás es la mejor manera de explicar un día cualquiera en Lago Ranco: “Hoy me he despertado cuando el cuerpo me lo ha pedido. Lo primero que he hecho ha sido dedicar 25 minutos a la meditación. Hace más de 3 semanas que no me sentaba y empezaba a preocuparme. Después me he vuelto a meter en la cama a disfrutar del ventanal de cristal con vistas al paraíso. Una explosión de trillones de verdes, azules, grises y plateados del lago. Me he despertado por segunda vez. Dulce despertar. Es increíble salir de la habitación con las pilas puestas y dar los buenos días a la Familia. Somos tres Osés!!!. Un desayuno de esos de 45 minutos, primero salado, luego dulce, leche recién ordeñada de la vaca Jacinta y recién hervida, mermelada de los frutos del jardín, pan casero recién horneado y huevos recién puestos por las gallinas de tío Jaime. Una maravilla. Tras una digestión todavía en pijama, una hora larga de yoga, con Gina de profe. Unos minutos de relajación de todo el cuerpo para acabar. Volver a despertarse en el paraíso por tercera vez. Un té. Un paseo por los alrededores de 3km, siempre cambiante. Vuelta a casa y cervecita en Familia, aperitivo y comilona…” no sigo porque no me creeríais!!! No hace falta que os diga lo bien que lo pasamos!!! Hicimos deporte todos los días, probamos los cochinillos de tío Jaime, los corderos, empanadas riquísimas, fuimos a visitar el jardín de rododendros y azaleas más grande de Chile, que está en un campo de golf privado, bajamos al lago, paseamos por las montañas, vimos buenas películas, siestas en el salón con la chimenea chispeando y todo siempre en compañía de Chufi, y sus cachorros, 3 galgos preciosos y cariñosisimos que aprovechando la presencia te Jaime dejaron los piensos, para comer como auténticos reyes. Lo pasamos chaaaaaaaaaaancho!!!
Al irse Gina y Jaime de nuevo a Santiago, nos quedamos los tres unos días más por el sur y aprovechamos para visitar toda la zona. Hicimos un rafting impresionante por un río cerca de Puerto Varas que debería estar 2 grados porque pasamos un frío pelón! Recorrimos en 4x4 la isla Chiloé, perdiéndonos por sus carreteras, rincones, playas y parques naturales. De vuelta comimos por dos duros en un buen restaurante que nos costará olvidar por lo que nos reímos los tres juntos, y pasamos el último día encerrados en la casa del Lago Ranco, bajo un diluvión de agua y frío que nos mantuvo debajo de la mantita 24horas...
Volvimos a Santiago para pasar los próximos días en familia de nuevo. Jorge preparó una cena en casa de Gina y Jaime para sus amigos que todavía hoy se están chupando los dedos, salimos a conocer la noche santiagueña con Andrea y recibimos a nuestra próxima visita: mi primo Antoine, que vino a Santiago por temas laborales y que aprovechamos para escaparnos a la playa, hacer surf, beber buen pisco, y en definitiva pasar los días juntos. Yo cada vez que analizaba la situación alucinaba. Estar en casa de nuestra “nueva” familia chilena, Jaime y Gina liderando el finde, en compañía de mis primos prefes Jorge y Antoine, con nuestra “nueva” prima Andrea... que si vamos a hacer surf, que si la puesta de sol en el yakuzi, que si un paseito a la playa, que si nos escapamos a pasar el dia a Valparaíso, no sigo que me odiaréis..............
Y así hemos pasado nuestro primer mes en Chile. Como veis el viaje va dando bandazos de un lado al otro. Ahora nos ha tocado el lujo, la familia y los amigos. Hemos dejado los hostales incómodos atrás y las experiencias intensas de Asia o de la selva panameña para vivir en familia las siguientes aventuras. La verdad es que hemos disfrutado al máximo todos los días, aunque con tantos contrastes entre el antes y el ahora os podéis imaginar lo fácil que es pensar continuamente en Kent School (cole de Nepal), en nuestros amigos los monjes y en todo lo que vamos dejando atrás.
Pues nada, solo nos queda mandar un beso enorme a nuestro tesoro chileno, hasta ahora escondido, Gina, Jaime y Andrea y dar las gracias a todos los que nos habéis recibido en este maravilloso país.
AH!!!! y sentimos tardar tanto en actualizar el blog, pero como habéis podido comprobar, con tantos planes y cosas que hacer es casi imposible escribir.
Os dejo aquí varios links de fotos de Chile. Espero que os gusten!
Chile3 (faltan fotos, pero es que hay taaaaaantas que no sabemos por donde cortar!)
Y a quien le gusten las flores que entre en esta galeria
Besos a todos,
Uschi y Robert

1 comentarios:

Rodolfo Guerrero dijo...

Que buen blog!! Los empezaré a seguir para ver como van esas aventuras. Leerlo me trajo muy buenos recuerdos de la escapada a TLS. Que bien que lo pasamos! Ojala la vida nos sorprenda y podamos vernos nuevamente. Alla o aca...da lo mismo. Pero si no, queda el recuerdo de haber conocido a dos tipos exepcionales con enormes sonrisas y la mejor buena onda. Sígan disfrutando tanto como se pueda y no paren de escribir. Les dejo mi correo para que estemos en contacto. rodoguerrero@manquehue.net.

Mil saludos, Don Rodo (..el de la foto adentro de la bañera caliente en actitud de ponerse a beber de nuevo por centésima vez)