16 ago. 2009

Sensaciones de Nepal, por Paaapppa and Maaammma

Roberto y Uschi nos han pedido que escribiéramos nuestras sensaciones después de la visita que les hicimos en Nepal. Lo vamos a intentar aunque no lo vamos a decir todo. Hay sensaciones que no se pueden explicar y hay pensamientos que sólo compartiremos con ellos.
Nuestra llegada a Nepal fue muy emocionante. Te pasas un buen rato rellenando papeles e intentando acceder a tus maletas y salir del aeropuerto que nos pareció eterno. Hay por lo menos tres funcionarios (auténticos ellos) para cada control y sólo uno trabaja. Los demás miran. Después de más de seis meses sin verlos no nos merecíamos la eternidad del papeleo.
Allí estaban. Esperando pacientemente. Mucho más delgados pero con una cara de felicidad que no les habíamos visto nunca. Os podéis imaginar el largo abrazo de los cuatro juntos con el poli que nos pedía que circuláramos.
Una vez acomodados en el mini bus (si se le puede llamar así) que nos vino a buscar nos dirigimos al Monasterio de Kopan donde habían reservado dos habitaciones para pasar la primera noche. El trayecto hasta el Monasterio fue dantesco. Coches, motos, ciclomotores, vacas y toda clase de animales a miles y en la carretera. Se avanzaba a paso de tortuga y con el dedo del chofer continuamente tocando la bocina. Katmandou es un auténtico caos!!!
Vimos los street children y la gran miseria que hay en las “grandes” ciudades por estos barrios.
El Monasterio sin embargo, es un remanso de paz. Todo impecable y limpio y, sobre todo, EL SILENCIO. Entendemos que a este par les guste lo de los retiros en los Monasterios. Después de ver lo que hay fuera, esto es un auténtico refugio. Es evidente que esto se consigue con reglas muy básicas: “No sex, no steal, no drugs & no alcohol”. Conclusión: Laly durmió con Uschi y Claudio con Roberto. No queríamos escandalizar a los monjes. En el precio de la habitación están incluidos : el desayuno (te, porridge, tortitas, mermelada y el peanut butter que volvía loca a Uschi), la comida a base de arroz, puré de lentejas, verduras etc. y la cena muy parecida a la comida. No sabemos lo que costó porqué nos invitaron Uschi y Roberto. Un lujo.
A la mañana siguiente, nos vinieron a buscar desde el pueblo donde han vivido estos últimos meses. Una mini furgoneta que a los cien metros tuvo la primera avería.

Después de haber desmontado medio coche (sacando el sillon del conductor) y de varios intentos con el motor de arranque echando humo, conseguimos ponernos otra vez en ruta camino de Baktapur. Dejamos las maletas en el coche que siguió hasta Nagarkot. Visita a la ciudad con un calor asfixiante.A Claudio le picó una especie de avispa roja. Como consecuencia de la picadura se le hinchó la cara y se le puso papada de Buda. Todos se reían del pobre Claudio.
Acabada la visita, nos fuimos a la “estación de autobuses” para coger el que nos llevaría a Nagarkot. Nos compramos unos MOMOS que son una especie de raviolis rellenos de verduras y especies increíblemente buenos. Nos pusimos las botas de MOMOS en el autobús y nos acomodamos como pudimos El viaje hasta Nagarkot con el autobús lleno hasta los topes (gente de pié y más gente en el techo) fue toda una odisea. El timbre de parada consiste en dar tres golpes en la carrocería y el de arranque dos golpes. La gente sube y baja del techo con una facilidad pasmosa. Unos 20 Km. en estas condiciones, sin poderte casi mover, fueron una experiencia inolvidable. Todo por el módico precio de 10 céntimos de Euro por persona. Casi el mismo precio que el billete de autobús en una ciudad europea!!!!!!
Por fin en Nagarkot!!!!
Aquí han vivido unos tres o cuatro meses. Si os metéis en Google Earth veréis el tamaño del pueblo. Diez casas o diez tiendas o restaurantes. Una calle que lo atraviesa.
Gran recibimiento.
Roberto y Uschi habían estado unos días fuera y nosotros éramos el acontecimiento del día. Llegaban Pápa y Máma de Uschi Miss y Roberto Sir. Conocimos a medio pueblo. Todos encantados de vernos. Lo primero que hicimos fue sentarnos en el Restaurante de una de las hermanas de la Directora del Colegio: Jesu o Yesu. Es el que veis en la foto. Suelo de tierra, dos mesas alargadas, fogones en un lado y otro y el lavadero de platos en el suelo. Os tenemos que confesar que nuestro primer pensamiento fue: aquí no comemos.
Pues sí que comimos. Y muy bien. Cantidades enormes de arroz con verduras y el famoso puré de lentejas todo adobado con especias. Nos dieron una cuchara. Uschi y Roberto comieron como lo hacen allí: CON LAS MANOS. Eso os tenemos que confesar que todavía, sólo con pensarlo, nos impresiona mucho. Para un occidental, ver comer con las manos nos parece una marranada. Supongo que con el tiempo o simplemente por necesidad, lo acabas haciendo. Nosotros no lo hicimos.
Después de comer nos fuimos a dar una vuelta por los alrededores. El entorno de Nagarkot es precioso. Caminos entre bosques y unas vistas sensacionales de los valles que rodean el pueblo. Conseguimos ver uno de los picos de los Himalaya entre las nubes. Estábamos en plenos Monzones y durante este tiempo la visibilidad es muy mala.
Vuelta al pueblo. Compramos los ingredientes de la cena (aqui se compra a diario, ya que no hay despensas, neveras, microondas…etc) y nos volvimos a sentar en el “restaurant” de Yesu. Cuando salimos, la oscuridad era total. No había luz en el pueblo. De allí y con la ayuda de la linterna de un mecheros (sí, los mecheros en Nepal tienen una pequeña linterna) nos fuimos al hotel que nos habían reservado los amigos de Uschi y Roberto. Una caminata de unos 35 minutos.
Pensábamos que dormir a 2400 metros nos costaría un poco. Sin embargo caímos redondos en la cama y nos despertamos al día siguiente nuevos. El silencio durante la noche era absoluto. Una maravilla.
A la mañana siguiente nos fuimos a ver el Colegio pero primero nos invitaron a desayunar: arroz dulce con verduras. Claudio estaba bloqueado. No pudo probar bocado. El arroz, que le apasiona, le había cerrado el esófago. Gran preocupación de nuestras anfitrionas: “pápa is not feeling good” y su papada (acordaros de la picadura de la avispa) aumentaba por momentos. Acabado el desayuno nos fuimos al cole. Supongo que habéis leído el blog y habréis visto varias fotos del cole. Es un edificio de tres plantas. En la planta baja y el primer piso están las aulas. En el primer piso están la cocina y la habitación de la Directora. Uschi y Roberto habían dormido en la cocina. Nosotros no entendemos cómo habían podido vivir en semejantes condiciones. Dormir en una habitación donde se cocina, sin ventanas a la calle y sin posibilidad de aeración son adecuadas para algún animal pero no para dos seres humanos. Saludamos a los alumnos/as, a los profes, a las gallinas que pululan por dentro de las aulas y nos dimos cuenta de lo mucho que esos niños querían a Uschi y Roberto. Los trataban con mucho respeto pero con mucho cariño.
ERA DIA DE EXAMENES. Los dejamos con sus profes y nos fuimos a dar una vuelta. Regresamos hacia las tres de la tarde y nos tenían preparada una fiesta de despedida. Habían confeccionado una sábana firmada por todos alumnos. Nos regalaron flores y como podréis imaginar, a todos se nos escapó alguna lagrimita. Visitamos el cole y vimos las aulas pintadas por ellos con los dibujos, mapamundis que hicieron durante su estancia.

Más tarde la Directora nos invitó a tomar el té en sus aposentos. Sacamos el Manchego y el Queso Emmental, la Nocilla y los picos que habíamos traído para la parejita. Se pusieron y nos pusimos las botas. Una vez acabado el aperitivo nos fuimos a acompañar a los dos niños que se habían quedado. Roberto les había prometido que iríamos a visitar sus casas. Desde el cole hasta casa de uno y después del otro nos llevó más de una hora. Los niños viven en casa aisladas y tienen que recorrer distancias enormes. El desnivel entre el colegio y la casa de Shanti, la niña que vivía más lejos era de casi 400 metros. En las dos casas nos recibieron magníficamente. Para ellos es un honor que alguien los visite e inmediatamente te ofrecen té y comida. Las casas son pequeñas y en ellas conviven varios familiares. Es muy interesante ver como viven.
Otra hora o más de regreso. Llegamos agotados.
Por la noche fuimos a cenar a casa de Baba. Recordáis el personaje que se ocupa de los Street Children? Ese es Baba. Un ex Sherpa que le falta una pierna porque en una expedición sufrió congelaciones importantes y se la tuvieron que amputar. Es todo un personaje. Una gran persona que se dedica a los demás con una Fundación de un Irlandés. Gran amigo de Roberto y Uschi y gran cocinero. Quiso organizar una cena de despedida en su casa y nos invitó a todos. Fue un gran día y a la pareja les esperaba un nuevo día mucho más agotador.
Despedida de Nagarkot
Nos levantamos pronto y nos fuimos andando al Restaurante de Yesu. Estaban todas y todos los amigos del pueblo. Unos más tristes que otros. Desayunamos todos juntos. Té, tortitas (no recuerdo como se llaman) y un plato a base de verdura y especias que a las 8 de la mañana entran que da miedo.
Nos dimos cuenta de lo mucho que les querían. Abrazos, Namastés y hacia Katmandu con el corazón encogido. Allí han dejado una buena simiente y siempre tendrán unos amigos incondicionales. Lo que han hecho en estos últimos meses quedará grabado en las mentes de todos. Para nosotros ha sido una experiencia única e inolvidable.
El resto del viaje os lo contarán ellos.
Adjuntamos un link a algunas fotos aunque nos faltan mas de Claudio y Laly.
Un beso veraniego a todos!!

1 comentarios:

Mariposa. dijo...

Me alegra mucho saber que hebeis compartido esta experiencia con todas estas maravillosas personas...
Me consta que ese lugar tiene magia, y que Uchi y Roberto Tambien.
Si os fijasteis, encima del mapa del mundo que habia en el salon de Baba, habia 3 mariposas grandes dibujadas...Las pinté yo, cuando tuve la suerte de compartir mis dias con ellos.
Un abrazo fuerte, aunque no nos conozcamos en persona...