18 sept. 2009

El Darien, no sabemos muy bien a donde vamos.

Hola a todos!! Despues de 20 dias sin internet, tenemos mucho que contar asi que volvemos a la carga con el blog! Gracias a todos los que nos habeis enviado comentarios y mails!! Prometemos varias aventuras en los proximos post!
A los que ya nos conocéis, sabéis que nos gusta la aventura y lo desconocido. Panama es un país cuyo turismo todavía no ha explotado, aunque si hay ciertas zonas concurridas. Lo más lejano y poco visitado de Panamá es la provincia del Darién, situada en el sur del País y fronteriza con Colombia. El Darién es zona de un gran alto valor ecológico ya que es una selva tropical muy estrecha que separa los dos océanos y los dos continentes con más de 10000 especies y plantes y 1500 clases de arboles. Después del Amazonas, dicen que el Darién es el segundo pulmón del mundo. Además en esta provincia están las dos comarcas indígenas donde viven las tribus wounaan y embera.
En esta ocasión, no hemos conocido a ningún viajero que haya pasado por aquí y tanto en internet como en la guía apenas hemos visto información, así que nos fuimos a la estación de autobuses sin saber muy bien a dónde íbamos. Lo que si sabíamos esta donde no se puede ir por la presencia de las guerrillas que controlan las fronteras y el narcotráfico, una de las razones por las que el turismo no llega. Una fama no merecida.
Empezamos nuestra aventura en un autobus de 6 horas que nos dejo en Santa Fe. Allí pudimos visitar a la primera comunidad wounaan, Puerto Lara. Estas tribus viven con un pie en el pasado y otro en el futuro. Por un lado viven en cabañas sin paredes ni puertas, sin electricidad y sin camas ni comodidades, pero por otro lado visten camisetas del barca, gorras nike y las mujeres telas “made in Japan”, aunque aun se puede ver algún indígena vestido como antaño. La gente es muy amable con nosotros. Enseguida te invitan a sus casas, a probar sus comidas y a sus fincas donde tienen plantaciones orgánicas de arroz, café, maíz y cana y algunas frutas. Hicimos nuestra primera caminta por la selva, nos tatuaron los cuerpos con 'jagua' y empezamos a conocer las costumbres indigenas. Todavía estamos en la puerta de entrada a la provincia así que decidimos adentrarnos un poco más. Para llegar a las zonas más remotas tuvimos primero que llegar hasta La Palma, primero en chiva (mini bus tipo furgo) y luego en panga (barquita a motor). La Palma es la capital de la provincia, un pueblo latino mezcla de mestizos e indígenas. El pueblecito solo tiene una calle con un puesto de internet cerrado y alguna tienda y mini mercado. Son casitas de madera no muy bonitas y en si el pueblo no tiene mucho. Aquí se respira un carácter latino, con cantinas y musiquita en varios rincones (bachata y ballenato). Nos alojamos 2 días en una pensión regentada por la maestra Guillermina, que nos hizo sentir como en casa. Después de 8 meses de viaje por Asia, ahora estamos encantados de poder comunicarnos en el mismo idioma que los locales, aunque confesamos que echamos de menos la excelente comida asiática, ya que aquí la dieta es a base de frituras, muchas guarradas y sobretodo muy poca variedad. Hay mucha obesidad, sobre todo entre las mujeres. Apenas comen verdura y fruta. Os parecerá mentira, pero no hemos visto tomates ni hortalizas ni frutas en casi 20 días de viaje.
Durante un paseíto por las afueras, nos encontramos una familia indígena que nos dejaron una mini piragua para dar un paseo a remo. Estábamos felices con nuestro juguetito. Nos parecía muy autentico remar en un tronquito tallado a mano y tan pequeñito. La alegría duro apenas unos segundos porque a segunda remada nos fuimos al agua vestidos, con el móvil nuevo de hace 4 días, ropa, cartera… Yo no sabía si reír o llorar. Las que sí se reían eran las indígenas, que no daban crédito de mi patosidad y torpeza. El móvil ya no resucito y con el perdimos todos los contactos de nuestros amigos panameños.
Aquí no hay infraestructuras, no hay carreteras, coches, motos, pero si hay selva, selva, mas selva, ríos y mar. Así que si uno se quiere mover y viajar tiene 3 opciones: alquilar una panga privada o viaje especial con un coste mínimo de 70$ por viaje; recorrer las distancias a pie y selva a través; o acoplarse a las pangas públicas que hay semanales donde se paga 10$ por persona. Nosotros queríamos llegar a Mogue, un pueblecito indígena en medio de la selva y de cara a un rio. Como caída del cielo, conocimos a Elisabeth, una guapa profesora de primaria (de las pocas con tipin del pueblo). Esto es lo bueno de viajar con tiempo, en países donde existe el tiempo. Nos pasamos toda la tarde charlando, escuchando música y viendo videos de sus fiestas panameñas. Al día siguiente nos íbamos e gratelo con un grupo de profesores en dirección a Mogue. Tenemos una flor en el culo…
Aqui os dejamos unas fotitos!!! Vereis los primeros indigenas, fauna y flora de la selva.
Besitos a todos!
Uschi y Robert

3 comentarios:

Anónimo dijo...

LEPO,USCHI,

MANENTenernos informados de vuestros planes, ya sabes que tengo mucha envidia, y a pesar DE que el trabajo ESTA muy difícil,no descarto enviarlo todo a freir esparragos y coincidir en algún sitio... que tal Brasil? estoy LOCO? Que ENVIDIA me dais...

Fdo. UNE MAYUSCULAS

Anónimo dijo...

Que maravilla!!!!

Besos Lucho y Ro

noticias dijo...

guaaa!! me encanta el blog, pero me poneis los dientes largos jajaj un saludo para todos